Byung-Chul Han y la felicidad: “Pensamos que somos libres, pero pasamos de una adicción a otra”

Gracias a sus libros y a que recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2025, Byung-Chul Han se convirtió en uno de los filósofos y ensayistas más escuchados del mundo.
Una de las principales temáticas que aborda es la felicidad, la cual, según él, es saboteada por el propio ser humano, que creyéndose libre vive sometido voluntariamente a múltiples actividades y exigencias.
Para revertir la realidad que describe, el surcoreano plantea alejarse de la vorágine diaria y reconectar con uno mismo.
El análisis social de Byung-Chul Han: “Nos explotamos voluntariamente hasta colapsarnos”
Aunque nació en Seúl, Corea del Sur, Byung-Chul Han se mudó a Alemania, donde reside hasta el día de hoy, para seguir Literatura y Teología y luego doctorarse en Filosofía.
Allí, mientras se desempeñaba como docente, escribió más de 30 libros, los cuales, en su mayoría, giran alrededor de una misma preocupación: cómo funciona el poder y la vida en las sociedades actuales, especialmente bajo el capitalismo digital.
Byung-Chul Han obtuvo el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Foto: ArchivoEn 2025, luego de consagrarse gracias a éxitos como La sociedad del cansancio, obtuvo el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.
En Oviedo, adonde asistió para recibir el galardón, brindó una conferencia en la que desarrolló su análisis de la sociedad moderna.
El autor sostuvo que los humanos “pensamos que somos libres, pero pasamos de una adicción a otra”.
Con esta idea, que ha pulido a lo largo de su carrera, Han hace referencia a que la sociedad actual vive en una “falsa libertad”, pues elige libremente qué consumir, qué mirar y hasta, en ocasiones, de qué trabajar, pero que en realidad se encuentra sometida a sus propias elecciones.
El razonamiento del filósofo es que las cosas y actividades siguen una lógica que ejerce coerción sobre las personas, lo que las vuelve adictivas. Esto funciona gracias a que utilizan sistemas de “premios” inmediatos, que generan una sensación de felicidad aparente.
Los likes en las redes sociales y la recompensa por productividad en el trabajo constituyen los ejemplos más gráficos.
Por tanto, los individuos transitan la vida aferrados a estas adicciones, inclusive intercalando entre varias de ellas. El problema aparece cuando no se obtienen los resultados esperados o no se posee acceso a los estímulos: aparece la frustración, la falta de dopamina y, por ende, la tristeza.
Han ya había explayado esta idea en varias oportunidades anteriores. En 2022, por ejemplo, expuso la concepción en una conversación con Ronald Düker y Wolfram Eilenberger.
“Nos explotamos voluntariamente hasta colapsarnos. Si fracaso, me responsabilizo a mí mismo del fracaso. Si sufro, si me arruino, el único culpable soy yo. La autoexplotación es una explotación sin dominación, porque se realiza de forma totalmente voluntaria. Y como está bajo el signo de la libertad es sumamente efectiva”, resumió el surcoreano ante dichos periodistas.
Pero Han no es solo un analista de esta realidad que interpreta como caótica, sino que también propone soluciones para cambiarla.
“Quedarse en casa es la manera más lúcida de resistencia”: el sencillo consejo de Han
En Oviedo, además de lo relatado, Byung-Chul Han brindó una básica recomendación para escapar de la vorágine diaria caracterizada por los estímulos constantes.
Han recomienda generarse espacios para la reflexión. Foto: EFE/Román G. AguileraEl pensador surcoreano sostuvo que hay que buscar la felicidad y la libertad lejos del “ruido” de la sociedad actual.
Para lograrlo, dijo, una medida efectiva sería, simplemente, no salir a la calle. “Quedarse en casa es la manera más lúcida de resistencia”, aconsejó en aquella oportunidad.
Han añadió que el capitalismo actual “odia el vacío y el silencio” y que eso es justo lo que uno encuentra en su hogar, que se convierte así en un “bastión de libertad”.
Esto no debe ser interpretado de manera exclusivamente literal, sino que es un mensaje que pretende dejar en claro que en la ausencia de estímulos se halla un auténtico espacio para la reflexión.
Fuente: www.clarin.com



